ANTROPOLOGÍA DE LA CAZA (I). ¿POR QUÉ LOS CAZADORES SEGUIMOS EN LA ‘BRECHA’?

Antropología de la caza. ¿Por qué los cazadores seguimos en la ‘brecha’?

“No podemos saber todo lo que hemos ganado al adquirir civilización hasta que sepamos lo que hemos perdido.” Elman R. Service.

El mundo de la caza en España tiene en la actualidad un grave conflicto de relación con la sociedad no cazadora.

El cazador, y en algunas zonas más que en otras, está considerado a veces como un malhechor por la gente que le rodea.

El cazador, cuando ejerce su deporte, a menudo debe de intentar pasar desapercibido para no generar un estrés dialéctico con grupos de personas críticas.

¿Quién no ha sido increpado cuando abate una pieza de caza mayor o menor, por un grupo de excursionistas…?

Cuando el cazador viaja, no sabe qué hacer con el arma. Debe custodiarla llevándola con él y, sin embargo, cuando entra en un restaurante con ésta enfundada, los comentarios pueden ser, desgraciadamente, subidos de tono.

El cazador está convencido de que practica un deporte y conoce a ciencia cierta que su actividad es legal.

Cuando es insultado, las personas que cometen una ilegalidad son las otras.

Los cazadores, los verdaderos conservacionistas

Creo que tengo suficiente autoridad para afirmar que la mayoría de cazadores son personas conservacionistas comprometidas con el campo, amantes de los animales y que sacan de su banco “buenos dineros” para contribuir al mantenimiento de las especies cinegéticas que, sin su concurso, no existirían.

Los críticos sólo lo son de discurso. No ponen un euro en la causa y sí mil razones, muchas veces interesadas…

Los caminos que nos han llevado a este punto son muchos y no pretendemos conocerlos todos.

Quizá la opinión pública se ve influenciada, desde la educación en la escuela urbana y en films de dibujos animados de nula objetividad.

En ellas los leones –film El Rey León– son espectacularmente elegantes y distinguidos. Hablan una lengua inglesa british y les da voz el fantástico Elton John… Las hienas, hablan black english y nadie parece enterarse. 

La persona que tacha al cazador de perdiz de incívico es capaz de dar alaridos cuando ve una araña que sacrifica “con todas las de la ley»… o disfruta de un solomillo black angus con total impunidad.

Intentamos en este trabajo hurgar en el fondo de la historia, para saber por qué los cazadores en la actualidad seguimos en la brecha y ofrecer estas opiniones a los grupos ecologistas para que sean capaces de respetar nuestra afición.

Tarea inútil mientras desde el Gobierno –o de distintas administraciones- se les siga incentivando económicamente.

Vaya por delante que, como dice Elman R. Service, la gente tiene que comer. En nuestra sociedad pensamos que el espécimen humano tiene muchas otras necesidades.

Un ciudadano (el que vive en una ciudad) necesita casa, vehículos, vestidos, electricidad, etc. Nada de todo esto es tan urgente como el alimento (y el agua, naturalmente). Esto es la única necesidad común a toda la humanidad.

Quizás el “estar a cubierto” es una necesidad general, pero no en todas partes. (Service, ER).

Después de dos millones de años de existencia de la especie humana, una gran parte de la humanidad se ha olvidado de las bases de su propia existencia.

Bisontes de Altamira.

Olvidó que los vegetales son seres vivos y que obviamente tienen su papel fundamental en la existencia de la vida. Comer una acelga no es inocuo para el mundo vegetal.

Olvidó también que los animales son piezas esenciales en el puzzle de la vida.

Olvidó el rol del espécimen humano hasta ponerlo por detrás, en algunos casos, de los animales.

Observen, por favor, en Facebook, las imágenes de mascotas que son capaces de “romper los corazones” de la humanidad enganchada al sofá, y que no ha palpado la cruda realidad.

El león, no el Sr. Elton John, come búfalos para poder vivir. Las hienas comen carroña y no hablan “el inglés de los negros».

Existe una literatura ñoña, que habla de los galgos

Existe una literatura ñoña, que habla de los galgos. Estos magníficos perros especialistas en la caza de liebres.

Dicen que por Castilla se ha observado que, finalizada la época de la caza de esta especialidad, los propietarios se deshacen de los ejemplares que no son los mejores, colgándolos de una rama de un árbol.

Yo no sé si alguien ha contado los animales fallecidos por este sistema. Lo que sí puedo decirles que en Tarragona, mi ciudad, existen salvados “de la barbarie de los cazadores” centenares de galgos acogidos en casas de las “buenas gentes”… ¿Alguien puede creerse esta tontería? Pues, al parecer, sí.

Decía don José Ortega y Gasset que “el hombre no tiene esencia, solamente tiene historia». Y también añadía el mismo autor: “solo es posible avanzar cuando se mira lejos”. A ver si lo logramos…

Material y método

Intentamos buscar los símbolos, herramientas y restos arqueológicos referentes a la caza, en todas las épocas de la humanidad.

A partir de aquí, deducimos la posible especialización de algunos de sus miembros en la práctica cinegética.

En la mayor parte de la historia, la caza se ha practicado como sistema de adquisición de proteínas animales para el grupo (“hacer carne”).

Otras veces, en defensa de agresiones a la comunidad (el león ataca al perro y sigue con los habitantes del poblado, por ejemplo). También en defensa del ganado (el zorro roba gallinas y el lobo, reses).

En otras épocas, sin duda más recientes, a esta práctica descrita, se le une otra a la que llamaremos “la caza intelectual” que se practica como: afición-esquema de comportamiento frente a la naturaleza-deporte-esquema social (élites)…

Esta puede coincidir o no con la otra, y forma parte del comportamiento humano, probablemente desde el mundo romano o anterior… Intentaremos encontrar sus bases (YnguanzoMD).

La especie humana, desde el estricto punto de vista de la anatomía humana, nos encasilla inexorablemente como animales omnívoros.

Desde la distribución de los dientes, la composición del contenido abdominal hasta el aprovechamiento de las proteínas animales para obtener energía, van por este único camino.

El mundo científico de la antropología ha incidido en esta diferenciación, añadiendo sus teorías para explicarlo… Las estudiaremos. (Continuará).

Por Josep Giné i Gomà. Doctor en Medicina y Cirugía para Cazawonke de España.

Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología Exdirector del servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica de los Hospitales Joan 23 de Tarragona y Sant Pau i Santa Tecla de Tarragona Exdirector del Hospital Joan 23 de Tarragona Profesor emérito de Medicina y Cirugía del Aparato Locomotor (URV) Exprofesor no numerario de Anatomía y Embriología humanos (Universidad de Zaragoza)

BIBLIOGRAFÍA 

  • Arsuaga Ferreras, J.L. and Martínez Mendizábal, I.; “La especie elegida. La larga marcha de la evolución humana.” Ed. Temas de hoy. Madrid 2001 ISBN: 84-8460-110-2
  • Harari, Y.N.; “Sapiens. De animales a dioses.” Orig. “Sapiens. From animals into Gods: A Brief History of Humankind.” Ed. Penguin Random House Grupo Editorial. Barcelona 2019 ISBN: 978-84-9992-421-2
  • Leroy-Gourham, André; “Prehistoria del arte occidental. El Arte y las Grandes Civilizaciones.” Ed. Gustavo Gili. Barcelona 1968 ISBN: 8425200288, 9788425200281
  • Sahlins, Marshal D.; “The Origin of Society”, Scientific American, p. 86, num. 3, 1960
  • Service, Elman R.; “Los Cazadores.” Orig. “The hunters.” Ed. Diameante. Barcelona 1973 ISBN 84-335-5734-3
  • Tylor, E.B.; “On a Method of Investigating the Development of Istitutions: Applied lo Laws of Marriage and Descent”, Journal of the Anthropogical Institute, vol. 10, pp. 245-269, 1888
X